¿Qué comen las mariposas?

Qué maneras tan curiosas de recordar tiene uno. Por ejemplo, leía un artículo sobre coevolución y terminé pensando en tí.

Seguro alguna vez un perfume te ha trasladado a un lugar y situación específicas, un sabor te recuerda a una persona y hasta una escena se parece mucho a alguna otra que ya viviste. Muchas personas recuerdan así, pero yo te recordé con un artículo de coevolución entre mariposas y plantas.

Resulta que estaba leyendo que las mariposas son animales extraordinarios que ayudan a polinizar muchas plantas con “uso directo” para los humanos y otras más cuyo beneficio no es tan evidente. Aunque no nos demos cuenta todo en la naturaleza está conectado, formando una red inmensa de interacciones en donde cualquier alteración en esa red repercutirá en nuestro bienestar y el de las demás especies. Algunos puntos de esa red están conectados con otros más estrechamente y descubrir de que manera se estructuran esas interacciones nos permite hacer un mejor trabajo de conservación y restauración de ecosistemas. Es por esto que averiguar qué comen las mariposas resulta ser tan importante. Todo se conecta, igualito que los recuerdos, uno te lleva a otro.

Bueno, me parece que tengo que contarte un poco más de lo que leía para que entiendas por qué me acordé de ti. Las mariposas antes de volar son orugas que se arrastran, sin que eso limite su hermosura y perfección. Estas orugas al nacer necesitan comer mucho, para crecer y tener energía suficiente para formar un capullo y atravesar por una metamorfosis para convertirse en mariposas. Estas bailarinas silenciosas vuelan rápidamente de flor en flor comiendo el polen y nectar que se encuentra en ellas, pero cuando están es sus primeras etapas de vida, ni son tan veloces, ni comen polen ni comen nectar, las orugas al nacer se alimentan de hojas.

Oruga de la Selva Lacandona. Fotografía: Valeria Vázquez

Hasta el día de hoy sabemos que las orugas comen hojas de diferentes grupos de plantas, por ejemplo de algunos pinos, de cícadas y algunas hasta comen líquenes, pero sin duda sus plantas favoritas son las que tienen flor. Los ecólogos piensan que esto se debe a que la radiación de especies de plantas con flor (angiospermas) permitió también una radiación de especies de mariposas. Es decir, conforme se iban formando las especies de angiospermas había más comida disponible para las mariposas, gracias a lo cual cada especie de mariposa pudo “elegir” la planta que más le gustaba. Esta diversificación en las angiospermas promovió que, con el paso del tiempo, las mariposas se diferenciaran y se formaran nuevas especies. A este proceso se le conoce como coevolución.

Las orugas se alimentan de diferentes tipos de plantas. Hojas de pino (izquierda), Hojas de plantas con flor, angiospermas (centro), hojas de cícadas (derecha)
Fotos de Eduardo Angeles (Perry) y BrenndCarax

El proceso coevolutivo entre mariposas y plantas podría explicarse de la siguiente manera: Supongamos que una mariposa adulta acaba de dejar sus huevitos en una hoja, a esto se le llama oviposición En algunos casos las mariposas eligen cuidadosamente en donde dejarán  sus huevos, se fijan  que la planta sea el alimento ideal para alimentar a la pequeña oruga del huevo cuando eclosione, verifican que sobre esa planta no haya huevitos de otra mariposita y además verifican de que la planta que eligieron tenga otras plantas similares alrededor para que no se le vaya a acabar el alimento a sus bebés. Una vez que los huevos están listos, de ellos eclosionan pequeñas larvas y de inmediato empiezan a comer y a crecer. A veces son tan voraces que se terminan la planta entera y tienen que mudarse a otra, y en algunos casos caen en canibalismo y se comen los huevecillos de alguna otra mariposa despistada que los dejó por ahí. Como ves, aunque sean bebés, no son tan tiernas.

Pero resulta que las plantas no se quedan ahí todas mensas sin hacer nada y viendo cómo las orugas acaban con sus hojas. A lo largo del tiempo, algunas plantas han desarrollado sustancias que les permiten ahuyentar a las orugas que se las comen. Supongamos que en una población de plantas aparece una que tiene un alcaloide nuevo (como la cafeína o la nicotina de los cigarros) que la hace menos apetitosa para las orugas, entonces las orugas se van a comer a todas las demás menos a esa, esto le da oportunidad a la planta no sabrosa, de reproducirse y dejar hijos no sabrosos. Sin embargo, así como apareció esa sustancia novedosa en las plantas, en la población de orugas también puede surgir alguna característica que les permita comer ese tipo de plantas no sabrosas sin que les afecte. Entonces las orugas que no tengan esa novedad para comer esas hojas no sabrosas se van a morir de hambre, y las que sí pueden comer hojas no sabrosas podrán sobrevivir. De esta manera, las caracteristicas de ambos organimos se van moldeando mutuamente, de un lado las nuevas sustancias que aparecen en la planta le permiten evitar ser comida y del otro las nuevas caracteristicas que aparecen le permiten a la oruga comer.

Huevos de mariposa. Imagen de: addictedtonature.noe (Instagram).

Después de que la oruga comió lo suficiente por suficientes días formará un capullo y al finalizar este tiempo, del capullo saldrá una mariposa y se irá a buscar polen y nectar de flor en flor, se reproducirá y volverá a buscar plantas ideales para dejar sus huevecillos. Y como vimos al principio las plantas favoritas son las angiospermas, algunas otras eligen pinos o cícadas pero ninguna, hasta donde sabemos ninguna elige comer helechos.

La poca afinidad de las orugas hacia los helechos podría deberse a que la aparición en la Tierra de estos organismos coincidió con la de las plantas con flor, es decir, fue posterior a la aparición de los helechos. Pero sin duda, los compuestos químicos que tienen los helechos juegan un papel fundamental para que las orugas no se los coman. Sin embargo, hasta ahora no sabemos que compuestos químicos son los que hacen a los helechos poco deseables para las orugas.

Esto no significa que los helechos  sean un mal alimento, existen otros animales que se alimentan de ellos y que también vuelan pero no son considerados mariposas. Seguramente los has visto entrar a tu casa en las noches o volar muy cerca de una fuente de luz. Pero de eso te hablaré otro día.

En fin, en realidad no hay un motivo que me haga acordarme de ti, “Ese es mi secreto capitán”.

Recomendación musical:

Agradecimientos:

A Andres Argüelles por leer y comentar esta estrega aunque no sea de hongos y por meterme al mundo de la filatelia.

Para los clavados

  1. Ehrlich, P.R., and P.H. Raven. 1964. Butterflies and Plants: A Study in Coevolution. Evolution 18: 586.
  2. Winkler, M., K. Hulber, K. Mehltreter, J. García-Franco, and P. Hietz. 2011. Herbivory in epiphytic bromeliads, orchids and ferns in a Mexican montane forest. Journal of Tropical Ecology 21: 147–154.

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