Los helechos van sin semilla

Después de la defensa de mi tesis «Evolución de genes ARP en helechos», vino la pregunta más difícil. Y no llegó de la mera mera en genes de la familia MADS-box, tampoco de la Dra. Ferntastica, ni de la doctora experta en redes genéticas del desarrollo en plantas, ni siquiera vino de la máster de la sistemática filogenética y mucho menos de la doctora emérita, experta en embriología. La pregunta que me dejó helada y pensando, y que hasta ahora no creo haberla contestado de una manera satisfactoria, vino de mi papá.

Saliendo del examen, durante el festejo, mi papá me volteó a ver y me dijo: Entonces, ¿cuál es la semilla de los helechos? Estaba la posibilidad de responder únicamente que no tenían, pero yo no podía darle esa explicación al hombre que convirtió mi arroz batido en el atole de arroz con chocolate más delicioso de mi vida (historia cien por ciento real). Yo tenía que explicarle que los helechos no tienen semilla y la manera en que se reproducen. Amigos, sinceramente, es muy difícil explicarlo sin un microscopio.

Para que la gente pueda entender qué es la espora, un gametofito y cómo es que nadan los anterozoides hasta el arquegonio se necesita un microscopio, sin uno todas estas palabras complicadas solo son palabras complicadas, y el mundo ya tiene muchas. 

Y bueno, en lo que consigo un microscopio les explico: Los helechos, en la parte de atrás tienen unos puntitos cafés o amarillos, esas bolitas se llaman soros. Los soros no son más que grupitos de otras cositas que se llaman esporangios, y dentro de los esporangios hay esporas. La cosa queda algo así como la canción infantil del catecismo…




El helecho, el helecho, el helecho.
El helecho de la montaña e, i, a, o.
Y en ese helecho había unos soros,
pero vaya soros,
son un amor de soros,
¡ay ay ay ay! qué soros,
los soros del helecho de la montaña.




El helecho, el helecho, el helecho.
El helecho de la montaña e, i, a, o.
Y en esos soros había esporangios,
pero vaya esporangios,
son un amor de esporangios,
¡ay ay ay ay! qué esporangios,
los esporangios, de los soros,

del helecho de la montaña.




El helecho, el helecho, el helecho.
El helecho de la montaña e, i, a, o.
Y en esos esporangios había esporas,

pero vaya esporas,
son un amor de esporas,
¡ay ay ay ay! qué esporas,
las esporas, de los esporangios,
de los soros, del helecho de la montaña.




El helecho, el helecho, el helecho.
El helecho de la montaña e, i, a, o.
Y de una espora crecía un gametofito,
pero vaya gametofito,
es un amor de gametofito,
¡ay ay ay ay! qué gametofito,
el gametofito, de la espora,

de los esporangios, de los soros,
del helecho de la montaña.



El helecho, el helecho, el helecho.
El helecho de la montaña e, i, a, o.
Y de ese gametofito crecía un esporofito,

pero vaya esporofito,
es un amor de esporofito,
¡ay ay ay ay! qué esporofito,
el esporofito, del gametofito,

de la espora, de los esporangios,
de los soros, del helecho de la montaña.

El helecho, el helecho, el helecho.
El helecho de la montaña e, i, a, o.
Y ese esporofito crecía en una montaña,
pero vaya montaña,
es un amor de montaña,
¡ay ay ay ay! qué montaña,
La montaña del esporofito, del gametofito,

de la espora, de los esporangios,
de los soros, del helecho de la montaña.

¡¡¡Y PUM!!! aquí es cuando a todos nos explota la cabeza al darnos cuenta que se cumplió el ciclo. Sin embargo, faltó un detallito, la fecundación. El gametofito produce un óvulo y un anterozoide. En el agua los anterozoides viajan hasta el arquegonio en donde está el óvulo y lo fecunda. Solo que adicionar esta parte tan importante del ciclo de vida me cortaba mucho la canción y ya no sonaba cool y así.

Total que no le pude explicar a mi papá el ciclo de vida sin un maldito microscopio. pero si logré hacer que mi sobrino dejara de llorar.

Agradecimientos

A mi papá por tener preguntas tan interesantes.

Bibliografía recomendada
(para los clavados)
  1. Christenhusz MJ, & Chase MW. 2014. Trends and concepts in fern classification. Annals of botany113(4): 571–594. doi:10.1093/aob/mct299
  2. Vasco A, Moran RC, & Ambrose BA. 2013. The evolution, morphology, and development of fern leaves. Frontiers in plant science4, 345. doi:10.3389/fpls.2013.00345

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